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El cabello en las prácticas aragonesas de brujería y hechicería

  • 19 jun 2022
  • 11 Min. de lectura

En todo el mundo y desde la Antigüedad se atribuye al cabello cierto valor, considerando generalmente que tiene la capacidad de representar a su dueñx y no solo de modo simbólico, sino también mágico. Esta valoración nace de la creencia en lo que se conoce como "magia por contagio":

"...la magia por contagio consiste en que algo que ha permanecido en contacto con otra cosa influye sobre esa cosa incluso después de haber perdido el contacto. La mayor parte de los testimonios de magia por contagio que recoge están relacionados con la conexión que se mantiene entre una persona y las partes de su cuerpo de las que se ha desprendido, como restos de pelo o de uñas." (1)

Como cabría esperar, las gentes que habitaron Aragón en el pasado no estuvieron exentas de creer en la magia por contagio y dan fe de ello las creencias populares en relación al uso que las brujas le dan al pelo, los testimonios presentes en procesos legales incoados contra supuestas hechiceras y hasta la aparición contemporánea de objetos que en su tiempo fueron conocidos como hechizos.

Así pues, en el presente artículo pretendo hacer un breve recorrido entre las diversas aplicaciones y sus que se le daban al cabello en las prácticas aragonesas de hechicería y brujería.


Ilustración por Victoria Poyser Lisi

Comenta M. Tausiet en su genial "Ponzoña en los ojos. Brujería y superstición en Aragón en el siglo XVI" que "Uno de los fenómenos atribuidos con gran frecuencia a la acción nocturna de dichos seres maléficos [las brujas] era el hecho de despertar por la mañana con los cabellos cortados o con algunas zonas afeitadas o desprovistas de pelo." Para aportar un ejemplo, María cita el testimonio de Pedro Gil en el proceso incoado contra Susana Dalmau "La Burguessa" (Peñarroya de Tastavins, 1591):

"Aconteçio que una noche, estando este deposante en la cama durmiendo, sintio un bulto como de persona ençima del, y queriendose levantar, hazia fuerça y no podia. [...] Y se hallo el deposante el vigote quitado y otro señal en la cabeça como un real y mayor raydo, como si le hiziera con nabaja, assi el de la cabeça como el del vigote, de suerte que passo mas de dos años que no le nacio pelo donde se lo quitaron [...] y tiene por cierto que la Burguessa lo havia hecho como bruja". (2)

Se acumulan los procesos en los que un testigo dice haber sufrido un corte de pelo del que responsabilizaban a las acusadas de brujería, pero junto a ellos se configura la inevitable duda ¿para qué querían los cabellos estas supuestas brujas? Ante esta dubitativa postulan tres respuestas diferentes. La primera remite a la creencia de que cuando las brujas llaman a la tormenta para hacer granizar, usan cabellos de personas o animales (generalmente de cabras) introduciéndolos en cada una de las "pedras" que caen. Esta creencia está registrada en varias zonas del Pirineo (Malpàs en Cataluña o Bagnères-de-Bigorre en la baja Francia [3]), no obstante nos fijaremos nostroxs en el testimonio de una mujer de Chistén que cuenta que de una anciana con fama de bruja escuchó esta creencia: "Que cuan mos peinasem, els pels que se cayen, yeba que ferles un chubillet y escupí tres veces y tiralos. Perquési no s'escupiba tres beces se'ls cogeban las brujas y feban la piedra que cae en el berano, ixes pedruscos.Y dispués una bez apedregaba y boy baixar ta aquí, tal corral, y boy coger unas piedras que eban caito y me lasboy defer en la man y un pel que lleba dentro. No sé si serían las brujas o qué." (4).

Sin embargo esta no es la única utilidad que las presuntas brujas aragonesas daban a los cabellos que se procuraban, cabe destacar que la segunda respuesta a la pregunta de ¿para qué querían los cabellos estas supuestas brujas? es nada más y nada menos que para fabricar los hechizos que empleaban para inducir la posesión en sus víctimas. Dice A. Gari en "Brujería e Inquisición en Aragón":

"Una particularidad de estas espiritadas consistió en que expulsaban, con preferencia, hechizos, generalmente por la boca dañando lengua, garganta y labios. En el A.H.N se conserva uno de estos hechizos, [que] consisten en dos clavos retorcidos enrollados con pelos de mujer largos y rubios."

"...unas salían del mismo cuerpo, como se ha referido, otras se descubrían en las mismas ropas que llevaban las obsesas, otras en las puertas dellas, otras en esquinas de casas, otras en agujeros otras en las camas, en particular donde habia plumas."

"La preocupación por los hechizos, a los que se consideraba como objetos desencadenantes de la posesión, hizo que las autoridades eclesiásticas procuraran limpiar el pueblo de tales objetos. Blasco Lanuza no ahorra detalle al describir tal operación: <<Se hizo diligencia por las casas de las obsesas para ver si avia hechizos o embelecos de hechiceros [...] y se hallaron innumerables figuras de gallos, ratones, hombres y animales diversos, compuestos por tales materiales y con tan exquisita arte que se manifestaba bien, no podía ser industria humana dexando pasmados a todos. Fueron en tanta cantidad que en el cementerio de la Parrochial de Tramacastilla [de Tena] quemamos un gran montón de ellos con el fuego al punto bendecido>>. <<Cuando se abrasaban los hechizos en presencia de las espiritadas, vimos que se arrojavan en las llamas para sacarlos y se tragavan los que podian alcanzar, que dio mucho trabajo el defenderlas>>. (5)

En esta ocasión observamos como el uso de los cabellos permite tener poder sobre las víctimas, se sucede una dinámica de poder mágica que pudiera o no funcionar por el efecto placebo de encontrar uno de los hechizos en la propia casa. Los acusados, en este caso tres hombres (Pedro de Arruebo, Miguel Guillén y Juan de Larrat) adquieren la capacidad de dominar a sus presas; revelando como la creencia en el poder del cabello era indudable y compartida por todos los implicados (posesas, brujos, exorcistas y figuras eclesiásticas). También surge la duda de si los cabellos hallados en el aposento de María Vizcarreta eran de las supuestas víctimas de sus maleficios (Quiteria Franco, Leonarda de Peña...), siendo la extraña efigie de debajo de su cama un hechizo como los del Valle de Tena (6); nunca podremos dar una respuesta definitiva a este dilema. Es igualmente reseñable el juicio de Juana Serís (Lascasas, 1596), en que se acusa a la presunta bruja de provocar la muerte de una joven tras haberle cortado el pelo:

"...la duena dela casa (...) tenia una hija, la qual dixo asu madre q. le esquilase el cabello porq. le dava dolor de caneca y q. la madre le dixo a Juana la moca la esquiraria q. tinia la mano ligera (...) y esquilandola dijo que la hechizo o le dio un mal de q. murio..." (7).

No siempre las presuntas brujas cortaban los cabellos a sus víctimas para la realización de sus quehaceres malignos, sino que a veces se cortaban los cabellos entre ellas, aunque con el fin de dejar determinadas partes del cuerpo exentas de vello y untarse en ellas el ungüento volador. Así lo hizo supuestamente María Antonio Masalle depilando las axilas a su pupila Mariana Cornel en 1645 para que el unto penetrase mejor en la piel. (8)

La tercera respuesta que puede argüirse es la de la presencia de los cabellos en la confección de polvos, ungüentos y venenos. Las cuatro mujeres procesadas y quemadas vivas en Monzón hacia el 1532 confesaron fabricar sus ponzoñas con espuma de sapos, arsénico, vidrios molidos, cerebro de gatos, orines y cabellos (por desgracia no sabemos a quién pertenecerían la orina y los cabellos) (9). En este momento no discutiremos la veracidad o falsedad de estas confesiones puesto que la simple mención de ciertos elementos como la espuma de sapos o el arsénico responde a la alusión de unos estereotipos sobre las brujas y sus artes que se estaban gestando. Con el tiempo otros acusados de brujería como Domencha Ferrer (Pozán de Vero, Huesca) o Gabriel Mora (Estac, Cataluña) -ambos en 1534- harán referencia a estos mismos elementos como ingredientes de sus "metzines". Por lo tanto podemos pensar que al igual que pasaba con los sapos y el arsénico, la mención de los cabellos fuese una forma de validar todo el testimonio al hacer alusión a lo que se decía popularmente de las preparaciones de las brujas. Aunque las acusadas de Monzón no hubiesen practicado nada, dan testimonio del folclore local; convirtiéndose ellas en personajes del folclore, viviéndolo hasta el punto de atribuírselo a sí mismas para que sus confesiones fuesen creídas.

Aunque más como curiosidad, no falta decir que en el proceso incoado contra Marta Morera (Monroyo, Teruel) en 1648 el que la acusada fuese encontrada de noche fuera de casa únicamente vestida con una faldas y los cabellos sueltos por encima del rostro, es visto como una evidencia de su condición como bruja: "La hallaron q. estava a una esquina dela massada descavellada y con unas faldillas solas y los cavellos sueltos sobre la cara q. causava temor entonces dixo el frances en compania de ¿ellos...? a Bruxa de donde Vienes? Vienes de los pueblos nevados Yo te tengo de hazer quemar aunque trayga La lena arastras..." (10).


Detalle de una médica tratando a una paciente – British Library MS Sloane 6 f. 177v

Hasta ahora solo hemos visto la dimensión más perniciosa del uso de pelo en la hechicería según el folclore y algunos procesos judiciales) sin embargo las acusadas de brujería incluían también los cabellos en su repertorio de técnicas mágico-medicinales. Encontrando que en el juicio contra Águeda Samacio (Ejea de los Caballeros, 1645):

"Algún testigo señala que Águeda curó a un niño fajándole, cortándole cabellos de la cabeza y quemándolos mientras soplaba a la chimenea, diciendo palabras ininteligibles." (11).

No habría de extrañarnos esto, puesto que una práctica singularmente similar queda atestiguada 97 años antes en el proceso contra la catalana Margarida Rugall (Paüls, 1548):

"Ella hacía la señal de la cruz tres veces ante los cabellos o cintas y recitaba el Padrenuestro y el Avemaría y la antedicha oración. Y se sentía ella muy cargada, que el mal de aquellas personas por quien ella decía la oración se le ponía sobre sus espaldas. Y cuando el mal se le cargaba a ella, aflojaba en aquellas personas que tenían el mal y le llevaban las cintas o los cabellos." (12).

Y no solo los ritos de curación se veían protagonizados por la manipulación de cabellos, puesto que en la magia amatoria el pelo (tanto del ser amado como del realizador del hechizo) cobraba un reconocido valor. Señala María Tausiet en su libro "Abracadabra Omnipotens. Magia urbana en Zaragoza en la Edad Moderna":

"...las formulas hacían mención a la utilización de cabellos (sobre todo de las axilas y el pubis), uñas y sangre menstrual que solían utilizarse como ingredientes de ciertas comidas o bebidas destinadas a ser ingeridas por los destinatarios de los conjuros."

Tausiet ejemplifica esto citando el proceso de 1656 contra Felicia Figueras por hechicería a instancias del Santo Oficio en la ciudad de Zaragoza, en el que la rea había pedido a su clienta:

"...que le diese de las cortaduras de las uñas de sus pies y manos, sangre de su ordinario, pelos de sus partes altas y vajas, que la rea lo adereçaria todo para que lo diese en la comida y vebida a un hombre a quien hablaba la dicha muger (la clienta) para que la quisiese mucho". (13).

Igualmente María Tausiet describe otras formas de magia amorosa en los que el cabello es incluido a modo de poderoso ingrediente, así en "Ponzoña en los Ojos. Brujería y superstición en Aragón en el siglo XVI" describe los saquitos que algunas mujeres fabricaban con polvos, cera y vello de las axilas para llevarlos colgando del cuello. Más adelante procuraban tocar con ellos a sus compañeros de cama, especialmente cuando estaban manteniendo relaciones sexuales, para encantarlos y atarlos así mismas para siempre. (14). Para terminar mencionaremos que esta creencia en el poder identificatorio del pelo también se refleja en los conjuros y encantamientos que rezaban las hechiceras para impulsar el éxito de sus empresas, ilustrando este último postulado con la oración que ya citamos en el artículo sobre el doble en la brujería aragonesa y que resulta ser una plegaria a la propia sombra:

“Sombra, cabeça tienes como yo, cabellos tienes como yo, cuerpo tienes [como] yo, todos los miembros tienes como yo: yo te mando que ansy como tienes, mi sombra verdadera, que tu vayas a ________ e lo traygas para mi, que no pueda comer ni bever, ni aver ningund plaser hasta que venga a mi querer, e darme lo que tuviere, e decirme lo que supiere, e sy me lo traxeres yo te ben diré, e sy no me lo traseres yo te mal diré.” (15)

Como se aprecia, la comparación de los cabellos propios con los de las sombra no deja de enfatizar la importancia que tiene como característica del individuo, ya no solo como mero rasgo físico sino como una parte del ser tan destacable como la cabeza o el cuerpo. Podríamos explicar el porqué de la atribución de tanto poder al cabello con la hipótesis de que en sociedades con una tendencia a la identidad relacional, la homogeneidad en el atuendo o en la idiosincrasia terminaría derivando en una revalorización de lo tangible (lo material y visible, en este caso lo propiamente corpóreo) y lo común (al tener todos cabello o vello se originaría una creencia que permitiese una identificación entre todos los miembros de la comunidad. Como es la de que el pelo tiene un vínculo con su dueño, familia y compañeros de colectivo). (16)


BIBLIOGRAFÍA:

  • "A vueltas con María Vizcarreta" 2022, por Aragónbrujo. Disponible en https://aragonbrujo.wixsite.com/lannasdelboc/post/a-vueltas-con-mar%C3%ADa-vizcarreta Información sobre su proceso, mencionada en la referencia 6.

  • "Abracadabra Omnipotens. Magia urbana en Zaragoza en la Edad Moderna" 2007, por María Tausiet Carlés. Siglo XXI de España Editoriales. (Citas 13, extraídas de las páginas 106-107). (Cita 15, oración extraída de la página 129).

  • "Brujas en el Pirineo fantástico" 2016, por José Dueso. Los libros del "Cuentamiedos". (Para mención de Bagnères-de-Bigorre como lugar donde se mantiene la creencia mencionada en la referencia 3, véase la historia "Un pastor de pelo rojo", páginas 34-35).

  • "Brujería e Inquisición en Aragón" 2007, por Ángel Gari Lacruz. Editorial DELSAN. Cita 5, extraída de páginas 189-190. Página 188 posee una foto de uno de estos hechizos con cabellos, hallado y fotografiado por el autor del libro en su revisión de los documentos originales de 1638.

  • "In processu Procuratoris astricti villae de Epila super criminali contra Maria Vizcarreta". Disponible online en https://bibliotecavirtual.aragon.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?embebido=S&path=3715527&posicion=3&presentacion=pagina&registrardownload=0 (Transcripción propia). Información sobre su proceso, mencionada en la referencia 6.

  • "La magia simpática según Frazer" 2014, por Alvar Nuño. Disponible en https://www.cairn.info/revue-dialogues-d-histoire-ancienne-2014-1-page-147.htm Cita número 1 (extraída del párrafo 4).

  • "Ofrecer el cabello" 2016, por Dr. Xavier Sierra Valentí. Disponible en http://xsierrav.blogspot.com/2016/02/ofrecer-el-cabello.html

  • "Ponzoña en los ojos. Brujería y superstición en Aragón en el siglo XVI" 2000, por María Tausiet Carlés. Turner Publicaciones. Citas 2 (extraídas de la página 351). (Información de la referencia 14 extraída de la página 528).

  • “E cert te molt gran fama de bruixa e se fa metgessa e fa medecines. La demonización de las prácticas mágico-medicinales femeninas (siglos XIV-XVI)” 2012, por Pau Castell Granados. Disponible en https://revistas.usal.es/index.php/Studia_H_Historia_Medieval/article/view/11738/12151 (Cita 12, traducción al castellano del proceso original

  • extraída de las páginas 242-243).

  • “El doble en la brujería y hechicería aragonesas” 2021, por Aragónbrujo. Disponible en https://aragonbrujo.wixsite.com/lannasdelboc/post/el-doble-en-la-brujer%C3%ADa-y-la-hechicer%C3%ADa-aragonesas

  • “El tribunal inquisitorial de Zaragoza, bajo el reinado de Felipe IV” 2010, por Marta María Pastor Oliver. Tesis doctoral disponible en https://zaguan.unizar.es/record/5232/files/TESIS-2010-050.pdf (Cita 11, extraída de la página 410).

  • “La Fantasía de la Individualidad”, teoría desarrollada por la arqueóloga Almudena Hernando de la que habla su libro homónimo publicado en 2012. Puntos más importantes explicados en https://www.youtube.com/watch?v=mt1KwhiQ7qU (Referencia 16, información sobre la teoría de la individualidad y la identidad relacional basadas en sus conferencias y ponencias tocantes a su tesis).

  • “La mala semilla. Nuevos casos de brujas” 2013, por Carlos Garcés Manau. Tropo Editores S.L. Información de la referencia 8, extraída del capítulo dedicado a María Antonio Masalle. Información de la referencia 9 sobre el proceso de las cuatro mujeres de Monzón, extraída sobre el capítulo dedicadas a dicho juicio.

  • “La posesión demoníaca en el Pirineo aragonés” 2012, por Ángel Gari Lacruz. Disponible en https://www.eusko-ikaskuntza.eus/es/publicaciones/la-posesion-demoniaca-en-el-pirineo-aragones/art-21905/#

  • “Tronadas y campanas” 2019, por José Damián Dieste. Para mención de la creencia mencionada en la referencia 3 –situada en este caso en el Pallars y en Malpàs-, página 60).

  • “Vienen de noche. Estudios sobre las brujas y la otredad” 2022, por Júlia Carreras Tort. Ediciones Luciérnaga. (Para mención de la creencia mencionada en la referencia 3 –situada en este caso en el Pallars-, página 180. Para mención de la semejanza entre las "metzines" de Domencha Ferrer y Gabriel Mora, página 140).

  • Archivo Audiovisual de l'Aragonés. CHISTAU /16 CHISTÉN "Parlastuquiando de Mitologia". Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=dLIncZrXeQs&t=1483s (cita 4 oral transcrita en "A vida en a montanya" 4, véase a partir de minuto 17:50).

  • Proceso de 1596 contra Juana Seris, de Francia, acusada de ser bruja. Disponible online en https://dara.aragon.es/opac/app/item/?p=1&q=brujeria&ob=re:1&vm=nv&i=1208645 (Cita 7, extraída del proceso original, transcripción propia).

  • Proceso de 1648 a instancia del Santo Oficio contra Marta Morera, vecina de Monroyo, por brujería. Disponible online en https://dara.aragon.es/opac/app/item/?p=0&q=brujeria&ob=re:1&vm=nv&i=229045 (Cita 10, extraída del proceso original, transcripción propia).


 
 
 

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